Cambiar exige tu esfuerzo, eso no lo vamos a negar, además debes proporcionar el tiempo necesario a tu cerebro para que pueda “resetear” y que este esfuerzo se convierta en hábito. Es decir, los malos hábitos deben desaparecer de tus rutinas, dejando espacio a los nuevos y para lograrlo y afianzarlo vas a necesitar esfuerzo y trabajo durante un tiempo en el que las excusas no tienen cabida.
El “delgado mental” (DM) tiene un peso saludable sin pensar con ansia en comida ni contar o quemar calorías. Tampoco revolotean en su cabeza frases tipo:
me doy un capricho porque me lo merezco, mañana empiezo la dieta, si salgo es para disfrutar y tomarme una copa, mañana me apunto al gimnasio para quemar la grasa del michelín, etc, etc.
Simplemente tiene buenos hábitos.
El GM, sabe que es más saludable comer un pescado y una ensalada que la hamburguesa con patatas de un fastfood. Quisiera comer saludable, quisiera cambiar. Pero por el camino se separa de esta idea con excusas, autoengaños y justificaciones.
Es decir, el GM se autoconvence mediante sus rutinas de autojustificación (RDA) de que está bien o de que no pasa nada por tomar esa hamburguesa, ese refresco o esa copa aunque perjudique su salud y quiera adelgazar.
En definitiva, el GM niega o “maquilla” una realidad incómoda para poder hacer lo que desea sin sentir remordimientos, o al menos, sin sentirlos al principio.
Estos remordimientos acaban apareciendo cuando el GM se da cuenta de que no cabe en el pantalón o por ejemplo, cuando le detectan azúcar y debe tomar medicación.
A pesar de ello, es habitual que el GM encuentre nuevas RDA para poder seguir con sus viejos hábitos. Por desgracia, incluso después de una enfermedad grave, como un infarto, algunas personas son incapaces de abandonar su estado GM y siguen con sus RDA.
Esta forma de actuar coincide con lo descrito por el psicólogo León Festinger como teoría de la disonancia cognitiva. Según esta teoría, sentimos incomodidad, tensión o ansiedad cuando nuestras creencias o actitudes entran en conflicto con lo que hacemos.
Para evitar esta “incomodidad”, podrías simplemente cambiar, pero seguro que más a menudo de lo que crees optas por defenderla recurriendo incluso al autoengaño, la autojustificación o distorsionando y evitando enfrentarte a la situación que te provoca esta disonancia mediante tus RDA.
Existen numerosos factores que van a influir en que logres tu objetivo y superes esta disonancia, pero debes de tener muy claros 5 principios que te permitirán comenzar a activar tu modo “delgado mental” y romper con tus RDA:
1- Comprométete a cambiar desde hoy mismo. Se acabaron las excusas.
2- Admite que tienes una adicción a hábitos poco saludables.
3- Identifica tus malos hábitos y trabaja con las herramientas de cambio.
4- Es tu decisión, ni te autoengañes para “dejarlo”, ni mientas para lograr falsamente tus objetivos.
5- Pide ayuda si en algún momento no te ves capaz de seguir. No te plantees la posibilidad de volver atrás, ¡busca las maneras de avanzar!